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Número 1, primer semestre 1999
Instituto de Otología
Dr. García-Ibáñez
El implante coclear: una esperanzadora realidad
Desde los años sesenta, la ciencia médica
realiza investigaciones para recuperar, mediante estimulaciones
eléctricas sobre el nervio auditivo, a pacientes sordos.
En España, el primer implante coclear monocanal de la serie
House-3M se realizó en 1985, en el Instituto de Otología
Dr. García-Ibáñez. Desde entonces, esta técnica
no ha hecho más que avanzar.
El implante coclear consiste en la adaptación
quirúrgica de un implante electrónico, cuyos electrodos
son introducidos en la coclea, con objeto de una estimulación
tonotópica de la misma. El implante queda fijado en la mastoides,
bajo la piel, por lo que el paciente puede realizar cualquier tipo
de actividad, incluso acuática, sólo con retirar momentáneamente
la antena exterior que se adapta por simple magnetismo a la piel.
La parte externa del implante es un microprocesador que se encarga,
a través de un pequeño micrófono, de recoger
la palabra, amplificarla y codificarla, de forma que pueda ser transmitida
a través de los electrodos y el nervio auditivo a los centros
cerebrales de la audición, capaces de "entender"
la señal codificada como palabras.
Avances tecnológicos
Existen diversos tipos de implantes
en el mercado que, por su amplia versatilidad de manejo, ofrecen
numerosas opciones y ventajas al usuario. Recientemente han aparecido
dos nuevas opciones.
El IC 24 M, con 22 electrodos intracocleares y dos extracocleares,
que estimulan a un ritmo de 14.440 pps. Este implante ofrece una
serie de mejoras respecto a modelos anteriores, como son las diferentes
estrategias de codificación SPEAK y CIS, y la telemetría
automática de la impedancia para comprobar el funcionamiento
de los electrodos intraoperativamente.
El procesador Sprint, más pequeño y cómodo
de usar, da opción a optar entre varios programas que optimizan
la audición en diferentes situaciones ambientales.
Existe, además, un nuevo procesador retroauricular Esprit,
cuya principal ventaja es que tiene el tamaño de una prótesis
retroauricular convencional y, por lo tanto, más fácil
de ocultar.
Intervención y recuperación
Técnicamente, una intervención
de implante coclear es una operación delicada pero poco traumática
para el paciente, y la evolución postoperatoria relativamente
simple.
La operación suele durar una hora y media y el paciente,
que es dado de alta al día siguiente, puede marcharse a su
casa con un simple vendaje.
A los siete días se quitan los puntos y en tres o cuatro
semanas los tejidos han cicatrizado. Pasado este tiempo, y siempre
con la colaboración del neurofisiólogo y de la logopeda,
se procede a la adaptación del procesador externo.
Dicho procesador consta de una pequeña antena -que se adapta
por magnetismo sobre el implante, detrás del pabellón
auricular-, un pequeño micró-fono y el procesador
en sí, que puede llevarse en cualquier bolsillo o, en el
caso del retroauricular, como cualquier audífono, detrás
del pabellón auditivo.
En este momento se realiza lo que se denomina mapa auditivo personalizado,
en el cual, y por medio de un programa informático, se van
analizando los umbrales mínimos de estimulación y
máximos de tolerancia en cada una de las frecuencias, fijándolas
a continuación dentro de esos límites. Lógicamente,
este mapa puede cambiar y mejorar con el uso del implante, por lo
que se aconseja una nueva revisión entre los tres y seis
meses, y una última al año de haberse realizado la
operación.
En el caso de los pacientes poslinguales, la evolución es
realmente impresionante en la mayoría de los casos. Esto
presupone una buena selección del candidato y una correcta
intervención quirúrgica, uno de los elementos básicos
para la consecución de un óptimo resultado aunque
tradicionalmente se haya tendido a restarle importancia.
Por desgracia, ciertos fracasos que se han producido en la cirugía
del implante coclear, fruto de la inexperiencia del cirujano, han
beneficiado a aquellos que, por ignorancia, rechazan esta técnica.
En España existen numerosos centros que realizan implantes
cocleares (algunos de ellos con apenas uno o dos casos de experiencia),
si bien, y de acuerdo a la población del país, no
debería haber más de tres o cuatro centros especializados.
Obviamente, el implante coclear debería ser financiado, en
todos los casos, por la sanidad pública, pudiendo el paciente
elegir libremente el centro donde quisiera ser implantado.
Rehabilitación
La rehabilitación de un paciente
objeto de un implante coclear ha de estar en manos de un logopeda.
Todos los logopedas con experiencia pueden llevarla a cabo. Basta,
para ello, un buen programa de logopedia y, por supuesto, perseverancia
por parte del paciente en el uso del implante.
El tiempo que dura la rehabilitación es variable, y depende
no solamente de la evolución física del implantado
sino de muchos otros factores, tanto de carácter personal,
como profesional, logístico, etc.
Distinto, por supuesto, es el caso de los niños prelinguales,
con quienes se ha de comenzar de cero. La rehabilitación
debe ser más exhaustiva y mucho más larga, ya que
la edad auditiva del niño comienza en el momento del implante.
En estos casos el apoyo familiar es fundamental.
No obstante, cuando se comprueba que un recién nacido no
oye, resulta conveniente adaptarle, ya a los seis u ocho meses,
un audífono con el que realice las primeras estimulaciones
auditivas, hasta que se pueda hacer el implante. Se ha comprobado
que, por término medio, lo que con un niño sordo prelingual
rehabilitado con prótesis acústicas se consigue en
cinco años, con un niño implantado puede lograrse
en uno. Por otra parte, el no implantado jamás podrá
alcanzar los niveles de discriminación del implantado.
Las diferencias entre un sistema y otro son obvias: un audífono
actúa como un simple amplificador, mientras que el implante,
además de conseguir, en general, mejores umbrales tonales,
actúa como codificador, siendo, por tanto, la discriminación
muy superior.
Condiciones para el implante
Las condiciones para someterse a
un implante coclear han variado considerablemente en los últimos
diez años (véase cuadro adjunto), fruto de las importantes
mejoras tecnológicas que se están obteniendo y que
superan ampliamente las previsiones. Ejemplo de ello es que más
del 80% de los pacientes poslinguales implantados en el Instituto
están hablando regularmente por teléfono, algunos
con tanta fluidez que son capaces de realizar su trabajo o dirigir
su empresa a través del mismo.
La edad aconsejada para realizar un implante coclear se sitúa
actualmente entre los dos y los setenta y cinco años. En
el caso de los niños, sin embargo, cuando existe seguridad
sobre la sordera, el implante puede realizarse antes.
Adultos poslinguales 1985
Condiciones
Sordera total
No patología en oído medio
Test promontorial aceptable
Inutilidad del audífono
Duración de la sordera limitada
Edad comprendida entre 18 y 65 años
Niños prelinguales
A partir de los dos años o
incluso antes
Mejores resultados antes de los cinco años
Rehabilitación logópedica muy importante
Existen casos de edades superiores con buenos resultados
Adultos poslinguales 1999
No se contraindica
Sordera profunda
Patología corregida en oído medio
Test promontorial relativo
Uso de prótesis contralateral con discriminación limitada
Sordera de larga duración
Sin limitación de edad
Niños poslinguales
Condiciones idénticas a los
adultos poslinguales (1999)
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