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Número 3, primer semestre 2000

Eulalia Juan Pastor

La programación en los niños

El procesador de habla se programa tras la intervención quirúrgica. El momento óptimo para realizar dicha programación se sitúa entre cuatro y seis semanas después de la implantación, aunque este período puede variar por diversas razones.

La programación del mapa auditivo
El procesador de habla está preparado para recibir los sonidos, filtrarlos, analizarlos y digitalizarlos en señales codificadas que serán enviadas al conjunto de electrodos insertados en la cóclea; pero será necesario introducir en él algunos datos para que realice correctamente esta función.
Podríamos describir el mapa auditivo como un "traje a medida", confeccionado según las necesidades de su hijo o hija. Su principal objetivo, además de elegir la estrategia de codificación y el modo de estimulación, consiste en hallar el nivel de umbral auditivo (nivel 1) en el que se "empieza a oír" y el nivel de audición confortable (nivel C), considerado como el sonido más fuerte que es posible percibir sin que cause molestia.
De este modo, con todos los parámetros seleccionados, el procesador estará programado o sintonizado de manera personalizada para su hijo o hija.

El sistema de programación
El equipo necesario para realizar la programación, en el caso del implante coclear Nucleus, es el siguiente: un ordenador, un interface o PCI, el software de programación, la tarjeta IF4 y/o IF5 y el procesador de habla.
Además se requiere, como es lógico, un profesional que realice el trabajo, el cual suele formar parte del equipo del centro de implantes y posee la preparación necesaria.
Durante la sesión de programación, el niño permanecerá conectado al ordenador a través de su procesador de habla.
El programador tratará de determinar cuál es el sonido más suave que percibe el niño y el más fuerte que escucha sin molestia, para cada uno de los electrodos. Se obtendrá así el mapa con los valores umbral y confortable. La diferencia entre ellos será el rango dinámico y el programador deberá asegurarse de que sea el adecuado en todos los electrodos, comparando el volumen entre ellos para que sea similar.
La programación es una tarea aparentemente simple pero su complejidad aumenta al tratarse de niños, ya que se necesita su colaboración, y si son muy pequeños esto es, cuando menos, difícil.
De ahí la importancia que adquiere la preparación y la experiencia del programador, que debe ser capaz de interpretar las respuestas de los pequeños, que de otro modo no se podrían valorar.

Estrategias para la primera programación
Como en los anuncios laborales, "se valorará la experiencia"... porque ciertamente en la primera programación es necesario un poco de entrenamiento. Veamos cómo pueden los padres ayudar a su hijo en la tarea.
Hay que aprovechar las semanas siguientes a la intervención (si el niño acude a un logopeda, su terapeuta seguramente realizará también estas tareas en las sesiones). Se trata de familiarizar al pequeño con el sonido para que mantenga una respuesta ante éste. Se puede utilizar para ello algún instrumento que produzca un sonido grave y fuerte: el timbal, dos tapas de cacerola, dos palos... y hacer que el niño realice alguna actividad ante la detección del sonido. Por ejemplo: colocar una pieza de puzzle, ensartar cuentas de un collar, mover una ficha de parchís, hacer una fila de coches u otros juguetes pequeños,
lanzar un objeto a un cubo o una caja, hacer bolitas de plastilina o papel, pegar adhesivos o pegatinas, hacer construcciones...
Al principio no se debe intentar sorprender al niño con estas actividades,
ni tampoco hay que esconderse para hacer sonar el instrumento; primero se puede hacer delante de él, y repetirlo luego fuera de su campo visual. Otra buena idea es intercambiar roles, dejar que él haga el ruido y ser nosotros quienes realicemos la actividad elegida.
Es importante, por otro lado, que el pequeño tenga claras, entre otras, las nociones de apagado/encendido-grande/pequeño-fuerte/flojo-igual/diferente. Aunque el niño todavía no conozca dichos conceptos, si se procura que los asocie con algún símbolo gráfico (formas geométricas como círculos, cuadrados, triángulos… grandes y pequeños) y los relacione con sonidos fuertes y suaves, usando la expresión facial y las manos, se puede lograr que empiece a entenderlos.
El logopeda puede ayudar mucho a preparar al niño para la programación y sugerirá a los padres actividades que faciliten este entrenamiento. Se debe procurar, sobre todo, ser creativos.
Las sesiones de programación algunas veces son largas, pero el niño no debe aburrirse en ellas, pues consigue centrar la atención durante poco tiempo. Por esta razón, se recomienda variar las actividades y los juguetes utilizados,
aunque el objetivo sea el mismo.
En el caso de niños muy pequeños, de menos de dos años, es muy importante valorar sus reacciones: la mirada, el cese de su actividad, el movimiento del cuerpo, etc.; hay que informar de ello a su programador antes de la primera sesión.

El procedimiento de la programación
Por el momento no hay manual o protocolo alguno de programación, y aunque los pasos a seguir sean los mismos, cada centro de implante marca su procedimiento. Así, la duración y frecuencia de las sesiones, la presencia en ellas de los padres o del terapeuta habitual del niño pueden variar.
Es difícil establecer normas y, sobre todo, es muy difícil relacionar los resultados con el procedimiento. Lo único realmente recomendable es el "todo vale", si entendemos como tal la flexibilidad que se precisa para trabajar con niños.
Algunas recomendaciones

Concertar la sesión de programación en un horario adecuado, para que el niño
vaya descansado y sin hambre.
Realizar con él actividades de condicionamiento auditivo en los días previos a la primera sesión.
Si el niño usa chupete, llevarlo por si lo necesita durante la sesión.
Comprar golosinas o algún pequeño obsequio para premiarle al acabar.
Si la sesión permite un breve descanso, salir de la habitación y dar al niño algo de comida o bebida.
Informar al programador de las actividades de condicionamiento realizadas en casa.
Si el niño utiliza juguetes, láminas, tarjetas, etc., llevarlos consigo a la sesión.
Advertir al programador de las reacciones habituales del niño ante el sonido: parpadeo, movimiento de partes del cuerpo o del chupete, etc.
Si el programador requiere la presencia de los padres, éstos estarán relajados y seguirán sus instrucciones. Deben colaborar, no dirigir la sesión. Si, por el contrario, el programador les pide que dejen al niño solo, no deben sentirse mal, ya que en ocasiones los niños se muestran más obedientes en un ambiente menos familiar.

Reacciones del primer día
Es muy difícil predecir cuáles serán las reacciones que el niño tendrá durante la primera sesión. No sabemos si le gustará oír, si se asustará, si llorará... las reacciones son muy variadas, es realmente difícil aventurar qué va a pasar. Muchos niños lloran, pero no hay que asociar dicha reacción al dolor sino más bien a la sorpresa o al "susto" que a veces les provoca su primera sensación auditiva. Algunos niños experimentan miedo e intentan quitarse la antena, llorando desasosegados. Si esto sucede, hay que procurar calmarlos y distraerlos.
Hay casos en los que no se dan reacciones, y no por ello hay que pensar inmediatamente que algo va mal o no funciona.
Se deben comentar todas las reacciones contrarias a la esperada "alegría" con los profesionales. El programador ayudará a determinar si las respuestas
están dentro de la norma o no.
Lo mejor para los padres es probablemente prepararse para "lo peor", así se alegrarán con las reacciones positivas que se produzcan.
Durante un tiempo se debe ayudar al niño a familiarizarse con el procesador, y para ello hay que ser pacientes pero firmes. No hay que dejarle que él decida su uso. Si el pequeño se quita la antena constantemente, hay que volver a ponérsela tantas veces como sea preciso.
En cuanto al arnés o mochila, hay que hacerle comprender que forma parte de su vestuario como una prenda más y enseñarle a que, cuando salga de casa por la mañana, lo haga ya con su procesador: es una rutina que el pequeño debe incorporar como algo normal.
Desde este momento, empieza una gran tarea. Sin duda se ha llegado al implante coclear con el convencimiento de que era la mejor opción para el niño, pero sabiendo también que iba a requerir un proceso largo e importante. En efecto, después de la programación hay que continuar con las sesiones de rehabilitación y seguir las recomendaciones de los profesionales del equipo de implantes cocleares sobre la frecuencia y periodicidad de las sesiones de programación.
A partir de aquí, es mucho lo que queda por hacer.

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ejuan@gaes.es
o escribir a:
Eulalia Juan Pastor
GAES
Departamento de Electromedicina.
Pedro IV, 160
08005 Barcelona

Número 3, primer semestre 2000

Julio Rodrigo de Med-El España

Combi 40+ de Med-El

Más de veinticinco años de experiencia en el campo de la implantación coclear han hecho de Med-El la compañía fabricante de implantes cocleares de mayor crecimiento a escala mundial. Sus productos son el resultado de grandes esfuerzos y de la colaboración con cirujanos, ingenieros, audiólogos, foniatras, logopedas y, por supuesto, usuarios de implantes cocleares a lo largo y ancho del globo. Como líder global en innovaciones tecnológicas y rendimiento de sus productos, Med-El ha introducido una nueva generación de sistemas de implante coclear, el Combi 40+; un sistema que consiste en un componente externo llamado procesador de palabra y el implante interno que porta la guía de electrodos.

Características esenciales del COMBI 40+

Sistema mejorado con el procesador de palabra Tempo+, el primero de alta tasa de estimulación, multicanal y retroauricular que mantiene y mejora las altas prestaciones de un procesador de petaca.
El procesador Tempo+ puede ser utilizado por todos los pacientes usuarios de un Combi 40+, independientemente de sus necesidades de potencia y consumo.
Presenta la posibilidad real de alcanzar una inserción en profundidad de los electrodos en la cóclea, hasta 31 mm., y permite acceder a un rango de frecuencias completo.
Posee unas guías de electrodos especiales para utilizar en casos difíciles y de osificación coclear.
Es el implante más pequeño (4 mm. de espesor máximo) y permite un alojamiento óptimo sobre el hueso temporal, especialmente en los niños.
Proporciona sensaciones auditivas más naturales mediante el empleo de altas tasas de estimulación (hasta 18.180 pulsos independientes por segundo). Se adapta a las necesidades únicas de cada persona, por ejemplo, con tasas de estimulación más lentas.
Presenta resultados óptimos, sin precedentes, en implantación coclear bilateral.
Ofrece la posibilidad de elegir diferentes estrategias avanzadas de procesamiento, como CIS Clásica, CIS de alta tasa de Estimulación, CIS + y "n de m".

Los sistemas de implante coclear manufacturados por Med-El son altamente fiables y han alcanzado resultados sin precedentes en discriminación del lenguaje. Estos factores no son únicamente impor-tantes para los pacientes, sino que confirman el compromiso de Med-El de mantener e incrementar los esfuerzos para mejorar la tecnología en implantes cocleares y hacerla cada vez más accesible.