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Número 4, segundo semestre 2000
Instituto de Otología Dr.García-Ibáñez
Historia y desarrollo del implante coclear
La idea de estimular eléctricamente
el nervio auditivo no es nueva. Desde finales del siglo XVIII, y
en base a los conocimientos neurofisiológicos existentes
sobre la conducción eléctrica de los nervios, aparecen
diversas publicaciones sobre la aplicación de diferentes
tipos de energías eléctricas en el oído interno,
con objeto de permitir la obtención de sensaciones auditivas.
Sin embargo, no fue hasta 1957, en Francia, cuando los científicos
Djourno y Eyries publicaron el primer trabajo sobre estimulación
eléctrica del nervio auditivo en personas sordas. En dicho
trabajo se relata cómo las personas estimuladas describían
sensaciones auditivas, obteniendo una discriminación limitada
de sonidos y de algunas palabras. Como ocurre siempre en medicina,
estas primeras experimentaciones generaron gran controversia, pero
hoy se considera que marcaron el inicio de los actuales sistemas
de estimulación eléctrica de la vía auditiva
(implante coclear e implante de tronco cerebral).
Primer implante
Unos años más tarde,
en 1961, un americano, Doyle, implantó un electrodo en la
cóclea de dos personas sordas. Ambos pacientes describieron
sensaciones auditivas en relación con el aumento del voltaje
y de la frecuencia de estimulación, pero dado lo rudimentario
del sistema y las limitaciones tecnológicas no toleraron
el dispositivo implantado, que debió ser explantado a las
pocas semanas sin ningún tipo de secuelas. Pese a ello, la
posibilidad de conseguir una audición útil a través
de estimulación eléctrica del nervio coclear se había
constatado y abría las puertas de futuras y más fructíferas
experimentaciones.
A partir de ese momento comenzaron a desarrollarse diferentes líneas
de investigación sobre la estimulación eléctrica
del nervio coclear, que marcaron los inicios de los actuales sistemas
de implante coclear (1964, Simmons; 1967, Clark; 1976, Michelson).
Sistema monocanal
En el año 1971, el norteamericano
House, basándose en los estudios de Doyle, desarrolló
el primer sistema monocanal implantable, el implante coclear House
3M, que comenzó a comercializarse en 1972. En la fabricación
de dicho implante fue determinante la utilización de microchips
para el desarrollo del procesador de la palabra portátil.
Gracias a esta nueva tecnología se obtuvieron procesadores
algo mayores que un paquete de cigarrillos, que sustituyeron a las
máquinas que existían hasta ese momento, grandes,
aparatosas, tremendamente pesadas y, en consecuencia, imposibles
de transportar.
A mediados de la década de los ochenta hicieron su aparición
los primeros sistemas multicanales (Clark, Australia), con los cuales
se produce un punto de inflexión en los resultados auditivos
obtenidos hasta el momento. Estos sistemas multicanales son los
que han evolucionado hasta hoy, proporcionando el excelente rendimiento
auditivo de los sistemas actuales.
En España, concretamente en Barcelona, el doctor Emilio Garcia-Ibáñez
realizó el primer implante coclear en 1985, hecho que marcó
el inicio de los actuales programas de implante coclear en nuestro
país.
ar con niños.
Algunas recomendaciones
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Concertar la sesión
de programación en un horario adecuado, para que el niño
vaya descansado y sin hambre. |
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Realizar con él
actividades de condicionamiento auditivo en los días
previos a la primera sesión. |
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Si el niño usa
chupete, llevarlo por si lo necesita durante la sesión. |
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Comprar golosinas o algún
pequeño obsequio para premiarle al acabar. |
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Si la sesión permite
un breve descanso, salir de la habitación y dar al niño
algo de comida o bebida. |
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Informar al programador
de las actividades de condicionamiento realizadas en casa. |
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Si el niño utiliza
juguetes, láminas, tarjetas, etc., llevarlos consigo
a la sesión. |
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Advertir al programador
de las reacciones habituales del niño ante el sonido:
parpadeo, movimiento de partes del cuerpo o del chupete, etc. |
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Si el programador requiere
la presencia de los padres, éstos estarán relajados
y seguirán sus instrucciones. Deben colaborar, no dirigir
la sesión. Si, por el contrario, el programador les pide
que dejen al niño solo, no deben sentirse mal, ya que
en ocasiones los niños se muestran más obedientes
en un ambiente menos familiar. |
Reacciones del primer día
Es muy difícil predecir cuáles
serán las reacciones que el niño tendrá durante
la primera sesión. No sabemos si le gustará oír,
si se asustará, si llorará... las reacciones son muy
variadas, es realmente difícil aventurar qué va a
pasar. Muchos niños lloran, pero no hay que asociar dicha
reacción al dolor sino más bien a la sorpresa o al
"susto" que a veces les provoca su primera sensación
auditiva. Algunos niños experimentan miedo e intentan quitarse
la antena, llorando desasosegados. Si esto sucede, hay que procurar
calmarlos y distraerlos.
Hay casos en los que no se dan reacciones, y no por ello hay que
pensar inmediatamente que algo va mal o no funciona.
Se deben comentar todas las reacciones contrarias a la esperada
"alegría" con los profesionales. El programador
ayudará a determinar si las respuestas
están dentro de la norma o no.
Lo mejor para los padres es probablemente prepararse para "lo
peor", así se alegrarán con las reacciones positivas
que se produzcan.
Durante un tiempo se debe ayudar al niño a familiarizarse
con el procesador, y para ello hay que ser pacientes pero firmes.
No hay que dejarle que él decida su uso. Si el pequeño
se quita la antena constantemente, hay que volver a ponérsela
tantas veces como sea preciso.
En cuanto al arnés o mochila, hay que hacerle comprender
que forma parte de su vestuario como una prenda más y enseñarle
a que, cuando salga de casa por la mañana, lo haga ya con
su procesador: es una rutina que el pequeño debe incorporar
como algo normal.
Desde este momento, empieza una gran tarea. Sin duda se ha llegado
al implante coclear con el convencimiento de que era la mejor opción
para el niño, pero sabiendo también que iba a requerir
un proceso largo e importante. En efecto, después de la programación
hay que continuar con las sesiones de rehabilitación y seguir
las recomendaciones de los profesionales del equipo de implantes
cocleares sobre la frecuencia y periodicidad de las sesiones de
programación.
A partir de aquí, es mucho lo que queda por hacer.
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o escribir a:
Eulalia Juan Pastor
GAES
Departamento de Electromedicina.
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