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Número 7, primer semestre 2003
Elizabeth Estrada
La rehabilitación en implantados cocleares
Sin duda, el implante coclear
constituye, hoy en día, una excelente opción en los
casos de sordera profunda. Sin embargo, esta sofisticada tecnología
no podría alcanzar su objetivo si detrás de ella no
existiera el imprescindible trabajo de rehabilitación que
llevan a cabo los logopedas.
Contrariamente a lo que pudiera pensarse,
la rehabilitación de un implantado coclear no se inicia después
de la operación. Tanto en niños como en adultos se
recomienda llevarla a cabo antes de la implantación, y retomarla
también antes de la primera activación del procesador
de habla.
Cuando se trata de niños es importante hacer un entrenamiento
auditivo, mediante audífonos, previo al implante. De esta
manera el niño se irá familiarizando con el sonido
a través de unos objetos con los que después empezará
a adquirir experiencia auditiva. Es recomendable que este entrenamiento
se lleve a cabo durante un período de apro-ximadamente seis
meses. Así también se facilita al niño y al
programador la primera activación del implante.
Una vez programado el implante se continúa realizando entrenamiento
auditivo, habla y lenguaje de manera parale-la, a través
de actividades lúdicas adecuadas a cada edad. La lectura
labial es también una parte importante en la rehabilitación
del niño implantado, puesto que hay situaciones, como las
actividades acuáticas que se desarrollan durante el período
escolar y en verano, en las que no podrá hacer uso de su
implante. En este caso, la figura de los padres o tutores desempeña
un importante papel en la rehabilitación del niño
implantado, ya que son ellos los que le ayudarán a adquirir
experiencias auditivas y lenguaje fuera del entorno escolar. Por
lo tanto, es imprescindible brindarles también a ellos las
herramientas más adecuadas para esta importante tarea, en
la que el logopeda deberá actuar como guía.
Programa para adultos
Para los adultos la familia es también muy importante. En
estos casos, si bien la rehabilitación es más rápida,
puesto que se trata de personas que cuentan con una experiencia
auditiva previa a la sordera, los miembros de su entorno inmediato
también han de estar muy presentes y ayudarles en este proceso,
ya que dichos pacientes, si bien recuperan la audición, no
oyen igual que antes. Estas personas, pues, necesitan un período
de adaptación, que indudablemente será más
fácil y corto si cuentan con la comprensión y ayuda
de sus familiares.
El programa que se realiza con adultos consiste en un entrenamiento
auditivo de aquellos sonidos que nos rodean, así como de
palabras y de frases, a fin de poder mantener una conversación.
De esta forma, con entrenamiento, aquellos adultos que llegan a
tener una buena comprensión del habla en situaciones de la
vida cotidiana y que no tienen necesidad de utilizar la lectura
labial, conseguirán volver a utilizar el teléfono.
La lectura labial es también un punto importante en la rehabilitación
del paciente implantado, dado que habrá ocasiones, sobre
todo en ambientes ruidosos, en las cuales se tendrán que
apoyar en ella para comunicarse. Por este motivo, se recomienda
a los pacientes que ya tienen experiencia en la lectura labial que
continúen realizando algún tipo de entrenamiento para
no perderla, y a los que tienen dificultades para la lectura labial
se les recomienda que la aprendan incluso antes de ser implantados.
¿Cuánto
tiempo dura la rehabilitación?
Sin duda, ésta es una de las preguntas
que se formulan más a menudo, aunque no existen respuestas
fijas para ella.
En el caso de los niños, por ejemplo, se recomienda que la
rehabilitación se mantenga durante toda la etapa escolar
obligatoria. Al principio de la implantación se realizan
cinco sesiones semanales, aunque éstas se van reduciendo
a medida que el niño adquiere más vocabulario y experiencias
auditivas. En cualquier caso, serán los logopedas, junto
con los profesores y padres, los que tomen la decisión de
reducir las sesiones según las necesidades de cada niño.
En el caso de los adultos, serán también los logopedas
los encargados de valorar cada caso y decidir cuántas sesiones
serán necesarias. Por regla general, al principio de la activación
la periodicidad será de dos o tres sesiones por semana, y
de acuerdo con la evolución de cada paciente se irán
reduciendo hasta que el especialista considere que ha llegado el
momento indicado para dar el alta.
Número 7, primer semestre 2003
Eulalia Juan Pastor
El rol del logopeda en el proceso de la
implantación coclear
Una sordera severa en los primeros años de vida afecta en
un alto grado al desarrollo del niño, ya que éste
no puede oír ni su propia voz ni la de las otras personas.
La imposibilidad de oír sonidos propios del lenguaje elimina
gran parte del feedback necesario para su desarrollo.
Por lo tanto, una pérdida severa en una persona muy joven
puede tener efectos más allá del aspecto meramente
auditivo. Afortunadamente, proporcionar a un niño con sordera
un input auditivo muy temprano, puede ayudar a que sean superadas
algunas de las dificultades que resultan de la sordera.
La preocupación de los padres de niños sordos es si
el input auditivo proporcionado por un implante coclear ayudará
al niño del mismo modo que lo hace en un adulto sordo.
Un implante coclear permite al logopeda conseguir que el lenguaje
del niño sea más comprensible y apropiado, reinstaura
la comunicación con sus amigos y con la familia, y disminuye
su aislamiento. Son muchas ventajas respecto a lo que había
perdido con su sordera.
Estas ventajas pueden ser un beneficio significativo para los niños
sordos que, por lo menos, tienen las mismas demandas de comunicación
que los adultos.
Obviamente, los padres se preocupan por el beneficio que se puede
esperar de un implante coclear, tanto en niños sordos postlocutivos
(pérdida de audición después de aprender el
lenguaje oral) como en sordos congénitos (sordos desde su
nacimiento) o los que se quedaron sordos antes del aprendizaje del
habla, prelocutivos o perilocutivos (oyeron alguna vez, pero tienen
poca o ninguna memoria sonora).
Estos beneficios varían mucho según
los niños, y son varios los factores que influyen en el grado
de éxito obtenido por el niño implantado.
Factores que influyen en el éxito del implante
Grado de pérdida. El grado de pérdida
auditiva afecta al beneficio obtenido del implante. Si hay pocas
fibras nerviosas auditivas, es posible que no llegue suficiente
información al cerebro. Los pacientes implantados difieren
mucho en el número de fibras nerviosas que poseen, razón
por la que los resultados del implante varían tanto de una
persona a otra. Desgraciadamente, las fibras nerviosas dañadas
no pueden ser reemplazadas o restauradas.
Duración de la sordera. Otro factor
que influye en el éxito del implante es el tiempo que el
niño ha estado sordo. Los niños que se han quedado
sordos después de aprender el lenguaje oral (sordos postlinguales),
como tienen memoria auditiva, pueden asimilar más fácil
y más rápidamente los nuevos sonidos que les proporciona
el implante coclear. Por ejemplo, al recordar cómo es el
sonido del teléfono, aprenden antes a asociar lo que oyen
con su memoria auditiva. Para el lenguaje tiene lugar la misma asociación.
El implante coclear proporciona sensaciones auditivas con un amplio
rango de tono e intensidad, lo que es útil a la hora de reconocer
la palabra hablada.
El sonido que se oye a través de un implante coclear no es
como el que oye una persona normoyente. En las sesiones de entrenamiento,
y con la práctica, los pacientes pasan por una fase de reaprendizaje.
Sin embargo, muchos pacientes adultos dicen que, pasado el tiempo,
la información auditiva que proporciona el implante es similar
a los sonidos que recordaban del tiempo anterior a su sordera.
Muchos padres pueden pensar que los niños sordos prelinguales
obtendrán un beneficio menor del implante que los niños
que ya habían oído antes. Sin embargo, no hay razón
para pensar que los niños sordos pre y perilinguales no vayan
a obtener iguales resultados que los postlinguales si son implantados
a una edad temprana y se les proporciona un apoyo y entrenamiento
adecuados. Aunque la adquisición del lenguaje oral llevará
tiempo, ya que oyen y aprenden por primera vez.
Los padres deben saber que la implantación ha de ser pronta,
a causa de la importancia crítica del input auditivo. La
experiencia nos dice que, cuanto más tiempo está sordo
un niño, más tiempo le llevará aprender los
sonidos.
Consecuentemente, el retraso en proporcionar el input auditivo puede
complicar el entrenamiento posterior con el implante
y hacer que el beneficio sea menor.
La decisión de poner un implante debe ser tan rápida
como sea posible, una vez que se confirma la sordera. Se ha demostrado
que los audífonos no son efectivos.
Causa de la sordera. Los padres suelen
estar preocupados por la causa de la sordera. Sin embargo, investigaciones
realizadas en niños con implante coclear demuestran que este
factor influye solo en una pequeña medida en el beneficio
obtenido del implante. Éste está en función
de la existencia de oído interno y nervio auditivo, pero
incluso si el oído interno está parcialmente ocupado
por hueso (como sucede en muchos casos de niños con meningitis),
la implantación es posible.
Medio de comunicación. Otro factor
importante es el medio de comunicación con el entorno. Si
un niño está en un colegio o vive en un ambiente en
el que el principal medio de comunicación es gestual (lenguaje
de signos), puede limitar el uso eficaz del implante coclear, porque,
si bien el implante proporciona sensaciones auditivas, los sonidos
pueden no tener significado o relevancia en la vida diaria del niño
y no se identifican o no se sitúan en su contexto. Aún
más, si la exposición al lenguaje oral es limitada,
la motivación del niño para trabajar en las distintas
fases del aprendizaje del lenguaje oral puede no ser lo suficientemente
fuerte.
La experiencia, tanto con niños como con adultos, demuestra
que la capacidad de una persona para utilizar las nuevas sensaciones
auditivas de un implante coclear está muy relacionada con
la exposición a sonidos significativos y el tiempo diario
de uso del implante. De ambos depende que el éxito sea mayor.
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