número 7 número 6 número 5 número 4 número 3 número 2 número 1
número 3, primer semestre 2000
Me dirijo a ustedes con la esperanza de que puedan orientarme y aconsejarme. A los 15 años me quede sorda a causa de una meningitis. Ahora tengo 33 años y después de tanto tiempo he aprendido a vivir con esta limitación. Recientemente, sin embargo, he tenido conocimiento de la existencia del implante coclear y he comenzado a considerar la oportunidad de operarme, animada por el hecho de poder regresar al mundo de los sonidos. Sin embargo, según tengo entendido, se trata de una operación de un coste muy elevado. Por lo mismo, querría saber si, en mi caso, valdría o no la pena. ¿Qué grado de audición recuperaré? ¿Oiré lo mismo que antes, o no? Y, sobre todo, ¿mejorará mi calidad de vida?
Gracias de antemano por atender mi consulta y les felicito por la publicación de la revista Auris.

Mercedes Paradís
  Apreciada señora:
Al haber perdido usted la audición a los 15 años consideramos que su sordera es del tipo post-lingual. Es decir, tuvo usted audición y desarrolló un lenguaje normal. Por lo tanto, aunque hayan pasado tantos años, puede perfectamente ser candidata al implante coclear.
Su edad actual no representa ningún problema, porque sus vías y centros auditivos se encuentran desarrollados, aunque hayan pasado varios años de inactividad. Esto implicaría un mayor tiempo de recuperación, pero a largo plazo podría tener usted una buena recuperación auditiva.
Al principio, los sonidos le parecerán algo extraños, pero a medida que pase el tiempo se irán haciendo más normales. No hay duda de que su calidad de vida sería muy superior a la actual, al poder utilizar su oído.
Sólo hay una cosa que se debería constatar con una exploración radiológica (TAC) y es que la permeabilidad de su cóclea sea correcta para poder introducir el implante, debido a que algunas meningitis tienen tendencia a osificar y por lo tanto a reducir o incluso anular totalmente esta posibilidad.
Respecto a la parte económica, sin duda, lo más costoso es el precio de la electrónica a implantar, no la cirugía. En cualquier caso, puede dirigirse al comité médico-benéfico de nuestra Fundación aportando los datos que se solicitan por si pudiera beneficiarse de una ayuda económica.

Dr. Emilio García-Ibáñez