Me
dirijo a ustedes con la esperanza de que puedan orientarme y
aconsejarme. A los 15 años me quede sorda a causa de
una meningitis. Ahora tengo 33 años y después
de tanto tiempo he aprendido a vivir con esta limitación.
Recientemente, sin embargo, he tenido conocimiento de la existencia
del implante coclear y he comenzado a considerar la oportunidad
de operarme, animada por el hecho de poder regresar al mundo
de los sonidos. Sin embargo, según tengo entendido, se
trata de una operación de un coste muy elevado. Por lo
mismo, querría saber si, en mi caso, valdría o
no la pena. ¿Qué grado de audición recuperaré?
¿Oiré lo mismo que antes, o no? Y, sobre todo,
¿mejorará mi calidad de vida?
Gracias de antemano por atender mi consulta y les felicito por
la publicación de la revista Auris.
Mercedes Paradís |
|
Apreciada
señora:
Al haber perdido usted la audición a los 15 años
consideramos que su sordera es del tipo post-lingual. Es decir,
tuvo usted audición y desarrolló un lenguaje normal.
Por lo tanto, aunque hayan pasado tantos años, puede
perfectamente ser candidata al implante coclear.
Su edad actual no representa ningún problema, porque
sus vías y centros auditivos se encuentran desarrollados,
aunque hayan pasado varios años de inactividad. Esto
implicaría un mayor tiempo de recuperación, pero
a largo plazo podría tener usted una buena recuperación
auditiva.
Al principio, los sonidos le parecerán algo extraños,
pero a medida que pase el tiempo se irán haciendo más
normales. No hay duda de que su calidad de vida sería
muy superior a la actual, al poder utilizar su oído.
Sólo hay una cosa que se debería constatar con
una exploración radiológica (TAC) y es que la
permeabilidad de su cóclea sea correcta para poder introducir
el implante, debido a que algunas meningitis tienen tendencia
a osificar y por lo tanto a reducir o incluso anular totalmente
esta posibilidad.
Respecto a la parte económica, sin duda, lo más
costoso es el precio de la electrónica a implantar, no
la cirugía. En cualquier caso, puede dirigirse al comité
médico-benéfico de nuestra Fundación aportando
los datos que se solicitan por si pudiera beneficiarse de una
ayuda económica.
Dr. Emilio García-Ibáñez |