Aída Gabriela
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Aída Gabriela
nueva vida para una niña salvadoreña


Entrevista con Aída Esperanza López, madre de la pequeña Aída Gabriela.

Aunque la tecnología avanza cada día más y se incrementa el número de personas con déficit auditivo que se benefician de ella, hay muchísimos países en los que estas opciones no se encuentran al alcance de la población. Este es el caso de El Salvador, de donde procede la familia Rodríguez-López, cuya pequeña hija, Aída Gabriela, acaba de ser sometida a un implante coclear en Barcelona, gracias a la ayuda de la Fundación.

P. ¿Cuál es la situación de las personas sordas en El Salvador?
R. El Salvador, país de donde procedemos mi hija y yo, es un lugar donde la inmensa mayoría de las familias no pueden cubrir necesidades básicas como son la alimentación, la educación y la salud. Mucha gente vive en condiciones de extrema pobreza y la situación de los sordos no escapa a esta dura realidad. Un número elevado de ellos, sólo por el hecho de padecer de deficiencia auditiva, no tendrá nunca acceso a la educación formal y, por lo tanto, no podrá integrarse a la sociedad. Tampoco se puede optar a un audífono, debido a su alto coste y su incapacidad de mantenimiento.
P. O sea que los sordos sólo tienen la opción del lenguaje por signos.
R. Efectivamente. Los que tienen la suerte de ingresar en la escuela, ya sea porque sus recursos económicos lo permiten o porque hay acceso geográfico, la única opción que tienen es aprender a comunicarse por medio del lenguaje de signos salvadoreño.
P. En este panorama tan poco alentador que nos dibuja, ¿cuál es la situación de su hija Aída Gabriela?
R. Mi hija fue diagnosticada como sorda profunda cuando tenía un año de edad; ahora tiene cuatro. Afortunadamente, ella ha tenido el privilegio de tener acceso a la educación desde los dos años y se comunica mediante el lenguaje de signos. Lógicamente, como padres, buscamos más opciones y allá no las encontrábamos. Un especialista nos habló del implante coclear, pero los datos que nos dio eran muy generales.
P. ¿Tenían alguna información previa sobre el implante coclear?
R. En nuestro país existe un enorme desconocimiento sobre este tema. La mayor parte de personas lo ve como someter al niño a un alto riesgo sin beneficios y, por lo tanto, se prefiere que continúen aprendiendo el lenguaje de signos.
P. ¿Cómo vencieron ustedes esas reticencias?
R. Fue a través de Ecosol-Sord y un convenio con la Universidad Centroamericana José Simón Cañas de El Salvador que pudimos beneficiarnos del módulo de Deficiencia Auditiva y Sordera que la hermana Sonia Ramos impartió ese año. Allí tuvimos la oportunidad de conocer más a fondo qué es el implante coclear, cómo funciona y qué beneficios trae consigo.
P. ¿Fue ella quien les habló de la Fundación de Otología Dr. García-Ibáñez?
R. Sí. Le presentamos a Sonia el caso de Gabriela, a la que previamente le habían practicado diferentes pruebas para saber si era candidata a un implante coclear. Le entregamos el expediente clínico solicitándo su apoyo en la gestión del implante. En un periodo corto ella nos informó que la Fundación Dr. García-Ibáñez había aceptado estudiar nuestra solicitud y posteriormente nos confirmaron que la Fundación se haría cargo del coste del implante coclear y del post-operatorio.
P. ¿Cómo fue la intervención y qué ha ocurrido después?
R. Gabriela fue operada el 24 de mayo de 2001 y su recuperación ha sido excelente. Después de comprobar que la operación es sencilla y delicada a la vez, y ver a mi hija reír y jugar cinco horas después, todos nuestros temores desaparecieron y se convirtieron en alegría y esperanza. Ahora estamos esperando las indicaciones para continuar en nuestro país el proceso de rehabilitación.
P. ¿Cómo se platea el futuro?
R. Como un gran reto, ya que en El Salvador no hay todavía nada sistematizado y muy poca experiencia sobre cómo rehabilitar a una persona implantada. Nosotros asumimos, desde ahora, el compromiso de difundir la verdadera realidad de lo que es el implante coclear y contar, paso a paso, nuestra experiencia.

número 6 - segundo semestre 2001