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Jennifer ya dice
su nombre
Entrevista con Flora Benito de Val, logopeda
de Jennifer Hernández
Jennifer Hernández Gómez nació
el 29 de noviembre de 1997. Sus padres se dieron cuenta de que era
sorda cuando tenía cinco meses: la niña no respondía
a los sonidos que se producían en su entorno. A partir de
ese momento se inició un largo peregri-naje por diferentes
hospitales y especialistas. Sólo había una solución,
el implante coclear. Con la ayuda de la Fundación, Jennifer
fue implantada en octubre de 1999. Un año después,
su logopeda nos explica los progresos de la pequeña.
P: ¿Puede
explicarnos desde cuándo conoce a Jennifer y cómo
se inició su trabajo con ella?
R: Conozco
a Jennifer desde el mes de marzo de 1999. Es decir, casi medio año
antes de que se le realizara el implante coclear. Sus padres la
trajeron al Servicio de Atención Temprana del Ayuntamiento
de Aranda de Duero, donde soy responsable de Tratamientos.
P: ¿Por
qué motivo llegó Jennifer al centro?
R: Jennifer
vino porque no se detectaba un adecuado aprovechamiento de los audífonos
que utilizaba. Esto motivó que iniciáramos un programa
de trabajo con ella. En aquel momento sus padres esperaban con gran
impaciencia el momento de la intervención del implante coclear.
P: ¿Qué
ocurrió después de que Jennifer recibiera el implante?
R: Fue
algo maravilloso. En cuanto empezó a funcionar el implante,
la expresión de Jennifer se transformó. En aquel momento
tenía dos años recién cumplidos, y parecía
que estaba descubriendo el mundo a través de esa nueva fuente
de información que acababa de aparecer en su vida.
P: ¿Y
esta actitud de Jennifer se sigue manteniendo?
R: Sí,
sí. Desde aquel momento hasta ahora, que ya está a
punto de cumplir los tres años, la niña no ha dejado
de interesarse por todo lo que produce sonido. Su capacidad de atención
e imitación han mejorado muchísimo, aunque hay que
señalar que el interés comunicativo siempre ha estado
presente en ella.
P: ¿Cuáles
son los aspectos en los que Jennifer ha experimentado mayores avances
después del implante?
R: En
la actualidad, Jennifer oye cuando se la llama. También dice
su nombre y llama a sus padres y a otras personas de su entorno.
P: O sea, que ya habla.
R: Tiene
un vocabulario de unas veinticinco palabras reales, aproximadamente.
Además, reproduce onomatopeyas y las vocales. Empieza a cantar
e identifica algunos parámetros de sonido, como duración
e intensidad.
P: ¿Quiere
eso decir que la niña está muy motivada?
R: Por
supuesto. Incluso, cuando está con otros niños, Jennifer
siempre espera que ellos respondan a los estímulos con tanto
interés como el que tiene ella.
P: ¿Se
ha tenido que trabajar mucho para conseguir estos logros?
R: Evidentemente.
Desde la realización del implante, el trabajo de rehabilitación
ha sido intenso y, en este sentido, yo diría que la implicación
de la familia ha sido decisiva.
P: Para finalizar,
en su calidad de logopeda y psicóloga, ¿cómo
ve usted el futuro de Jennifer?
R: Muy
bueno. Sabemos que queda mucho camino por recorrer y que su audición
aún no es perfecta, pero desde luego la situación
no puede ser más alentadora.
Desde aquí, quisiéramos
agradecer la colaboración de ARESBUR que, desde un principio,
apoyó a Jennifer en el tema de su rehabilitación logopédica.
número 4 - segundo semestre 2000
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