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Un nuevo futuro
Entrevista con los padres de Alfonso Pascual de
Riquelme
Alfonso nació en Murcia, tiene seis años
y actualmente está cursando segundo de primaria, igual que
cualquier otro niño de su edad. Hasta hace un tiempo, sin
embargo, esta situación era impensable, ya que Alfonso padece
una sordera profunda bilateral. El implante coclear ha dibujado
un nuevo futuro para este pequeño.
P: ¿Podrían ustedes explicarnos
cuándo y cómo detectaron los problemas de audición
de Alfonso?
R: Cuando
Alfonso tenía unos catorce meses, un día no respondió
a la llamada de su madre y continuó jugando en su cuna. En
ese momento nos dimos cuenta de que nuestro hijo era sordo.
P: Debe de ser una situación muy impactante.
¿Qué fue lo primero que pensaron ustedes?
R: En
seguida pensamos en la necesidad de acudir a un otorrino que nos
pudiera decir exactamente cuál era la situación y
qué grado de sordera padecía Alfonso.
P: ¿Había
antecedentes de personas con problemas de audición en su
familia?
R: No,
en absoluto. Hasta ese momento la sordera era un problema que nunca
nos había tocado de cerca.
P: Háblennos un poco de su experiencia
con los especialistas. ¿Consultaron con otros médicos
antes de acudir al doctor García-Ibáñez?
R: Sí,
primero acudimos al doctor José Talavera, de Alicante, quien
nos confirmó el problema que sufría Alfonso tras hacerle
unos potenciales evocados. Él fue, precisamente, quien nos
recomendó que acudiéramos a la consulta del doctor
García?Ibáñez.
P: ¿Qué edad tenía Alfonso
cuando se visitó por primera vez?
R: Todo
fue bastante rápido. Realmente sólo habían
transcurrido unas pocas semanas desde que nos habíamos dado
cuenta de que Alfonso presentaba problemas de audición, así
es que en aquel momento tenía unos quince meses.
P: El consejo del doctor García-Ibáñez
fue que se le realizara un implante coclear. ¿Conocían
ustedes la existencia de esta técnica? ¿Qué
pensaron entonces?
R: La
verdad es que hasta el momento en que el doctor García-Ibáñez
nos habló del tema desconocíamos por completo lo que
era un implante coclear. No habíamos oído hablar nunca
de ello. Pero tal como nos lo explicó nos dimos cuenta inmediatamente
de que era la única solución, así es que no
lo dudamos ni un instante.
P: Una vez realizada, ¿cómo
valoran ustedes la intervención y el tratamiento que Alfonso
ha recibido después?
R: Como
decíamos, nosotros no tuvimos ninguna duda porque sabíamos
que Alfonso estaba en las mejores manos. Resulta increíble
lo sencilla que es esta operación si se la compara con los
beneficios que reporta. De hecho, a las 24 horas de la intervención
ya estábamos en casa. Por eso queremos aprovechar esta oportunidad
para expresar nuestro agradecimiento a los doctores García?Ibáñez
y Manuel Benito por la atención, cariño y apoyo que
nos han brindado.
P: Háblennos
de los resultados. ¿Cómo ha cambiado la vida de Alfonso
tras la operación?
R: Lo
único que podemos decir es que la vida de Alfonso ha experimentado
un giro de ciento ochenta grados. A partir de la operación
nuestro hijo pasó de utilizar el lenguaje de signos a expresarse
verbalmente.
P: ¿Cómo
es la vida de Alfonso en la actualidad?
R: Va
a un colegio de oyentes y está perfectamente integrado con
sus compañeros. Es un niño que habla por los codos,
con una vocalización perfecta, sólo tiene problemas
con la letra R. También habla por teléfono, está
aprendiendo inglés y su vocabulario es muy amplio, casi como
el de un niño de su edad. Lee perfectamente, empieza a escribir
bien y le encanta hacer deporte.
P: ¿Recomendarían
ustedes a otras personas, susceptibles de poder recibir un implante
coclear, que se sometieran a este tipo de intervención?
R: Por
supuesto. Desde nuestro punto de vista, no hay ninguna duda, ya
que el beneficio es tanto para el interesado como para su familia.
P: ¿Cómo valoran ustedes la
iniciativa de ayudar a las personas sordas sin recursos económicos
que lleva a cabo la Fundación?
R: Es
una labor magnífica. Resulta muy triste que por falta de
medios económicos una persona quede privada toda su vida
de oír la voz de su madre, la música o el sonido del
mar, que, por cierto, Alfonso oyó por primera vez al año
de estar implantado. Debe de ser terrible no poder transmitir tus
sentimientos ni comunicarte con el mundo que te rodea. El implante
coclear ofrece un futuro con mayor calidad de vida, por lo que ahora,
cuando vemos que nuestro hijo Alfonso sonríe y es feliz nos
damos cuenta de que eso es lo que de verdad importa.
número 2 - segundo semestre 1999
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