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María Rodríguez Montalegre,
la benjamina de la fundación
María tiene dos años. Es una encantadora
criatura rubia, de ojos azules, despierta y simpática. María
nació sorda. Ahora, gracias al implante coclear, María
tiene ante sí un futuro exactamente igual al de cualquier
otro niño.
Al principio, los padres de María
no podían creer que su hija fuese sorda. Cuando cumplió
siete meses, y después de múltiples visitas a los
consultorios de la Seguridad Social, decidieron acudir a un centro
privado de Madrid. Allí les confirmaron que su hija padecía
una sordera profunda bilateral.
A partir de ese momento, los padres de María emprendieron
un largo camino en busca de una solución para el problema
de su hija. Nada sabían sobre la realización de implantes
cocleares en niños pequeños, hasta que una amiga,
implantada por el doctor Emilio García-Ibáñez,
les habló de esta posibilidad.
Sin embargo, lo que en un principio parecía una clara esperanza
de devolverle la audición a la pequeña, pareció
desvanecerse cuando se enteraron del alto coste de la operación
y las limitaciones existentes para poder realizarla a través
de la Seguridad Social.
Las gestiones fueron infinitas, incluso escribieron al ministerio
de Sanidad pidiendo soluciones que la Administración no les
pudo dar. Teniendo en cuenta que sólo el aparato que hay
que implantar cuesta, aproximadamente, 3,5 millones de pesetas,
resulta fácil comprender la desesperación de los padres
de María. "Tenemos la solución, pero nos falta
el dinero", se decían.
Todo cambió en diciembre de 1997, cuando el matrimonio Rodríguez-Montalegre
se desplazó a Barcelona para pedir la opinión del
doctor García-Ibáñez, quien calificó
a María como una óptima candidata para recibir un
implante coclear. Conociendo el problema económico de la
pareja, el doctor García-Ibáñez les informó
sobre la existencia del Programa de Ayuda de la Fundación,
destinado precisamente a candidatos sin recursos económicos
suficientes para costearse este tipo de operaciones.
Esta oportunidad, y los contactos realizados con la Asociación
de Implantados Cocleares de España (AICE), que les invitó
a asistir a su reunión anual en Godelleta (Valencia), les
permitió conocer a otros padres en su misma situación
y compartir sus vivencias, así como ver y oír personalmente
a niños implantados. Esta experiencia fue definitiva.
María fue operada el 9 de julio de 1998 en la clínica
San José de Barcelona, en calidad de beneficiaria del Plan
de Ayuda de la Fundación de Otología Dr. García-Ibáñez.
Ahora, María tiene ante sí un futuro prometedor, si
bien aún le queda mucho por hacer. Diariamente debe asistir
a las sesiones de un logopeda, con el coste que ello supone; pero
para los padres de María todo esfuerzo es insignificante
ante la posibilidad de que la niña pueda oír muy pronto
sus voces, la de su hermano, la de sus amiguitos de la guardería...
para ello han luchando con tanto empeño.
Gracias al implante coclear, María podrá gozar de
un futuro igual al de cualquier otra niña sin problemas de
audición. Podrá acudir a cualquier colegio no especializado
y realizar cualquier actividad, sin ningún tipo de barrera.
Tiene toda la vida por delante.
número 1 - primer semestre 1999
María Rodríguez, un año
después
Como contábamos en el número
anterior de Auris, María Rodríguez Montalegre es la
benjamina de la Fundación. El 9 de julio de 1998 fue operada
en la clínica San José de Barcelona, en calidad de
beneficiaria del Plan de Ayuda de la Fundación.
El pasado mes de julio tuvimos oportunidad de volver a verla con
motivo de su revisión anual con el neurofisiólogo,
para la adaptación de su procesador. Además de estar
más alta y como siempre muy guapa y simpática, María
ha realizado importantes avances a lo largo de este año.
Ahora, como cualquier niño de su edad, María asiste
a un colegio de oyentes donde, desde el primer momento, le han brindado
un gran apoyo para su plena integración. Tanto es así
que la maestra de María confiesa que se entiende mejor con
ella que con otros niños de la clase.
Además del colegio, por supuesto, acude dos veces por semana
a la logopeda y su vocabulario aumenta día a día.
Ya ha comenzado a construir frases y su dicción mejora continuamente.
Así, por ejemplo, ahora puede pronunciar letras como la S
o la P, con las que antes tenía dificultades. "Quiero
másss", dice ahora María, en lugar del "quiero
ma'" que decía hasta hace poco. También le encanta
hablar por teléfono; oye a su interlocutor y transmite a
su familia lo que le están diciendo al otro lado del auricular.
En definitiva, el implante coclear ha cambiado totalmente la vida
de María, y la niña es consciente de ello. Por eso,
nada más despertarse por la mañana, ella misma busca
el procesador y se lo pone. Por la noche, cuando está cansada
y quiere irse a dormir, se lo quita. Es la señal inequívoca
de que María se va a la cama.
Pero lo más importante es que el caso de María ha
servido también para abrir las puertas de la audición
a otros pequeños. A la vista de los resultados de su operación,
otros dos niños de Ciudad Real, donde vive María,
han recibido el beneficio del implante coclear. Un gran futuro se
abre ante todos ellos.
número 2 - segundo semestre 1999
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