Aída Gabriela
Mariano Cortés
Jennifer Hernández
María Rosa Zoilo
Alfonso Pascual de Riquelme
María Rodríguez
Nicolle Espinoza
Juan Jerónimo Carmona

María Rodríguez Montalegre,
la benjamina de la fundación

María tiene dos años. Es una encantadora criatura rubia, de ojos azules, despierta y simpática. María nació sorda. Ahora, gracias al implante coclear, María tiene ante sí un futuro exactamente igual al de cualquier otro niño.

Al principio, los padres de María no podían creer que su hija fuese sorda. Cuando cumplió siete meses, y después de múltiples visitas a los consultorios de la Seguridad Social, decidieron acudir a un centro privado de Madrid. Allí les confirmaron que su hija padecía una sordera profunda bilateral.
A partir de ese momento, los padres de María emprendieron un largo camino en busca de una solución para el problema de su hija. Nada sabían sobre la realización de implantes cocleares en niños pequeños, hasta que una amiga, implantada por el doctor Emilio García-Ibáñez, les habló de esta posibilidad.
Sin embargo, lo que en un principio parecía una clara esperanza de devolverle la audición a la pequeña, pareció desvanecerse cuando se enteraron del alto coste de la operación y las limitaciones existentes para poder realizarla a través de la Seguridad Social.
Las gestiones fueron infinitas, incluso escribieron al ministerio de Sanidad pidiendo soluciones que la Administración no les pudo dar. Teniendo en cuenta que sólo el aparato que hay que implantar cuesta, aproximadamente, 3,5 millones de pesetas, resulta fácil comprender la desesperación de los padres de María. "Tenemos la solución, pero nos falta el dinero", se decían.
Todo cambió en diciembre de 1997, cuando el matrimonio Rodríguez-Montalegre se desplazó a Barcelona para pedir la opinión del doctor García-Ibáñez, quien calificó a María como una óptima candidata para recibir un implante coclear. Conociendo el problema económico de la pareja, el doctor García-Ibáñez les informó sobre la existencia del Programa de Ayuda de la Fundación, destinado precisamente a candidatos sin recursos económicos suficientes para costearse este tipo de operaciones.
Esta oportunidad, y los contactos realizados con la Asociación de Implantados Cocleares de España (AICE), que les invitó a asistir a su reunión anual en Godelleta (Valencia), les permitió conocer a otros padres en su misma situación y compartir sus vivencias, así como ver y oír personalmente a niños implantados. Esta experiencia fue definitiva.
María fue operada el 9 de julio de 1998 en la clínica San José de Barcelona, en calidad de beneficiaria del Plan de Ayuda de la Fundación de Otología Dr. García-Ibáñez.
Ahora, María tiene ante sí un futuro prometedor, si bien aún le queda mucho por hacer. Diariamente debe asistir a las sesiones de un logopeda, con el coste que ello supone; pero para los padres de María todo esfuerzo es insignificante ante la posibilidad de que la niña pueda oír muy pronto sus voces, la de su hermano, la de sus amiguitos de la guardería... para ello han luchando con tanto empeño.
Gracias al implante coclear, María podrá gozar de un futuro igual al de cualquier otra niña sin problemas de audición. Podrá acudir a cualquier colegio no especializado y realizar cualquier actividad, sin ningún tipo de barrera. Tiene toda la vida por delante.
número 1 - primer semestre 1999


María Rodríguez, un año después

Como contábamos en el número anterior de Auris, María Rodríguez Montalegre es la benjamina de la Fundación. El 9 de julio de 1998 fue operada en la clínica San José de Barcelona, en calidad de beneficiaria del Plan de Ayuda de la Fundación.
El pasado mes de julio tuvimos oportunidad de volver a verla con motivo de su revisión anual con el neurofisiólogo, para la adaptación de su procesador. Además de estar más alta y como siempre muy guapa y simpática, María ha realizado importantes avances a lo largo de este año.
Ahora, como cualquier niño de su edad, María asiste a un colegio de oyentes donde, desde el primer momento, le han brindado un gran apoyo para su plena integración. Tanto es así que la maestra de María confiesa que se entiende mejor con ella que con otros niños de la clase.
Además del colegio, por supuesto, acude dos veces por semana a la logopeda y su vocabulario aumenta día a día. Ya ha comenzado a construir frases y su dicción mejora continuamente. Así, por ejemplo, ahora puede pronunciar letras como la S o la P, con las que antes tenía dificultades. "Quiero másss", dice ahora María, en lugar del "quiero ma'" que decía hasta hace poco. También le encanta hablar por teléfono; oye a su interlocutor y transmite a su familia lo que le están diciendo al otro lado del auricular.
En definitiva, el implante coclear ha cambiado totalmente la vida de María, y la niña es consciente de ello. Por eso, nada más despertarse por la mañana, ella misma busca el procesador y se lo pone. Por la noche, cuando está cansada y quiere irse a dormir, se lo quita. Es la señal inequívoca de que María se va a la cama.
Pero lo más importante es que el caso de María ha servido también para abrir las puertas de la audición a otros pequeños. A la vista de los resultados de su operación, otros dos niños de Ciudad Real, donde vive María, han recibido el beneficio del implante coclear. Un gran futuro se abre ante todos ellos.

número 2 - segundo semestre 1999