Aída Gabriela
Mariano Cortés
Jennifer Hernández
María Rosa Zoilo
Alfonso Pascual de Riquelme
María Rodríguez
Nicolle Espinoza
Juan Jerónimo Carmona

Juan Jerónimo, la lucha por una ilusión

Entrevista con Francisco Carmona y Esther Rubiales
Juan Jerónimo Carmona recibió un implante coclear cuando sólo tenía quince meses. Ahora tiene veintiuno y sus padres ya asisten emocionados al milagro de ver cómo el pequeño comienza a vocalizar. En esta entrevista nos cuentan su lucha por dar a su hijo la posibilidad de una vida normal, con la colaboración del Plan de Ayuda de la Fundación.

P: ¿En qué momento comenzaron a darse cuenta de que su hijo tenía un problema de audición?
R: A los ocho meses. En ese momento vimos que el niño no reaccionaba ante el ruido, por lo que nos dimos cuenta de que no oía. Cuando cumplió doce meses decidimos llevarlo a un especialista para que nos dijera si había alguna anomalía. Vinimos al Instituto de Otología Dr. García-Ibáñez y aquí nos dieron la noticia de que nuestro hijo era sordo.
P: ¿Cómo reaccionaron ante este hecho?
R: La verdad es que el mundo se nos vino abajo. Pero nos sobrepusimos y decidimos confiar en el Instituto, donde nos dieron la esperanza de que Juan Jerónimo podría ser un niño normal gracias a un implante coclear. Nuestra mayor ilusión era que el niño oyera y fueron tantas las ganas de luchar, que decidimos operarlo.
P: Se trata de una intervención muy cara. ¿Tenían ustedes los medios para afrontarla?
R: No, en absoluto. Nosotros somos una familia humilde y éste era un gasto que estaba fuera de nuestro alcance. Para nosotros fue una gran suerte haber venido al Instituto de Otología Dr. García-Ibáñez, ya que no sólo supieron diagnosticar y hacerle un tratamiento acertado a nuestro hijo, sino que lo más importante fue que a través de la Fundación de Otología Dr. García-Ibáñez nos ayudaron a costear parte de la operación.
P: ¿Cuándo se operó a Juan Jerónimo?
R: El doctor García-Ibáñez le operó cuando tenía quince meses, y un mes más tarde se le activó el procesador. Al cabo de un tiempo el niño comenzó a reaccionar frente al ruido; por ejemplo, se giraba ante un estímulo, cosa que antes era imposible. La satisfacción que experimentamos fue tan enorme que no se puede explicar con palabras.
P: El niño tiene ahora veintiún meses. ¿Qué progresos ha experimentado durante este tiempo?
R: Muchos. Ahora ya sabe cómo se llama, nos llama a su padre y a mí, y vocaliza.
Todos estos avances han sido posibles en muy poco tiempo, entre cuatro y seis meses después de la operación, por lo cual consideramos que los resultados son muy positivos. Se nos ha abierto una puerta para que nuestro hijo sea oyente.
P: ¿Qué les dirían a los padres de otros niños que se encuentren en esta misma situación?
R: Les recomendamos que hagan lo mismo, sin dudarlo. Gracias al Instituto y a la Fundación nuestro hijo no tendrá barreras de comunicación que le impidan desenvolverse como una persona normal.
P: ¿Algo más que añadir?
R: Únicamente reiterar nuestro enorme agradecimiento a la Fundación por toda su ayuda. Nosotros nos sentimos muy orgullosos de nuestro pequeñajo y ahora sabemos que el día de mañana podrá estar integrado en la sociedad gracias al esfuerzo y apoyo de todo este equipo tan humano que trabaja en la Fundación. Gracias, una vez más, a todos los profesionales que han hecho posible que nuestro hijo pueda escuchar cuando le decimos que le queremos.