|
Juan Jerónimo, la lucha por una ilusión
Entrevista con Francisco Carmona y Esther Rubiales
Juan Jerónimo Carmona recibió un implante coclear
cuando sólo tenía quince meses. Ahora tiene veintiuno
y sus padres ya asisten emocionados al milagro de ver cómo
el pequeño comienza a vocalizar. En esta entrevista nos cuentan
su lucha por dar a su hijo la posibilidad de una vida normal, con
la colaboración del Plan de Ayuda de la Fundación.
P: ¿En qué
momento comenzaron a darse cuenta de que su hijo tenía un
problema de audición?
R: A los ocho meses. En ese momento vimos que el niño no
reaccionaba ante el ruido, por lo que nos dimos cuenta de que no
oía. Cuando cumplió doce meses decidimos llevarlo
a un especialista para que nos dijera si había alguna anomalía.
Vinimos al Instituto de Otología Dr. García-Ibáñez
y aquí nos dieron la noticia de que nuestro hijo era sordo.
P: ¿Cómo reaccionaron ante este
hecho?
R: La verdad es que el mundo se nos vino abajo. Pero nos sobrepusimos
y decidimos confiar en el Instituto, donde nos dieron la esperanza
de que Juan Jerónimo podría ser un niño normal
gracias a un implante coclear. Nuestra mayor ilusión era
que el niño oyera y fueron tantas las ganas de luchar, que
decidimos operarlo.
P: Se trata de una intervención muy
cara. ¿Tenían ustedes los medios para afrontarla?
R: No, en absoluto. Nosotros somos una familia humilde y éste
era un gasto que estaba fuera de nuestro alcance. Para nosotros
fue una gran suerte haber venido al Instituto de Otología
Dr. García-Ibáñez, ya que no sólo supieron
diagnosticar y hacerle un tratamiento acertado a nuestro hijo, sino
que lo más importante fue que a través de la Fundación
de Otología Dr. García-Ibáñez nos ayudaron
a costear parte de la operación.
P: ¿Cuándo se operó a
Juan Jerónimo?
R: El doctor García-Ibáñez le operó
cuando tenía quince meses, y un mes más tarde se le
activó el procesador. Al cabo de un tiempo el niño
comenzó a reaccionar frente al ruido; por ejemplo, se giraba
ante un estímulo, cosa que antes era imposible. La satisfacción
que experimentamos fue tan enorme que no se puede explicar con palabras.
P: El niño tiene ahora veintiún
meses. ¿Qué progresos ha experimentado durante este
tiempo?
R: Muchos. Ahora ya sabe cómo se llama, nos llama a su padre
y a mí, y vocaliza.
Todos estos avances han sido posibles en muy poco tiempo, entre
cuatro y seis meses después de la operación, por lo
cual consideramos que los resultados son muy positivos. Se nos ha
abierto una puerta para que nuestro hijo sea oyente.
P: ¿Qué les dirían a
los padres de otros niños que se encuentren en esta misma
situación?
R: Les recomendamos que hagan lo mismo, sin dudarlo. Gracias al
Instituto y a la Fundación nuestro hijo no tendrá
barreras de comunicación que le impidan desenvolverse como
una persona normal.
P: ¿Algo más que añadir?
R: Únicamente reiterar nuestro enorme agradecimiento a la
Fundación por toda su ayuda. Nosotros nos sentimos muy orgullosos
de nuestro pequeñajo y ahora sabemos que el día de
mañana podrá estar integrado en la sociedad gracias
al esfuerzo y apoyo de todo este equipo tan humano que trabaja en
la Fundación. Gracias, una vez más, a todos los profesionales
que han hecho posible que nuestro hijo pueda escuchar cuando le
decimos que le queremos.
|