| Curiosidades |
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| Número 6, segundo semestre
2001 |
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Thomas Edison un sordo genial
Nació en Ohio
en 1847. De pequeño asistió a la escuela de
donde fue expulsado porque según su maestro no tenía
la capacidad suficiente para proseguir sus estudios. En realidad,
lo único que ocurría era que de pequeño
había padecido una escarlatina que le produjo una sordera
aguda. Por ello su madre, que había sido maestra de
escuela, se encargó de su educación, sembrando
en él ese enorme deseo de saber y de experimentar,
que lo caracterizaría toda su vida.
A pesar de su limitación, Thomas Edison es uno de los
grandes genios de la historia. Entre sus inventos destacan
el fonógrafo, la lámpara eléctrica incandescente,
el micrófono y el cinematógrafo. En el campo
de la telefonía y la telegrafía Edison realizó
también inventos y mejoras en sistemas existentes como
la aplicación práctica del teléfono gracias
al micrófono o transmisor telefónico de carbón
o el telégrafo cuádruple. En el campo de la
electricidad, descubrió la emisión de electrones
por los metales incandescentes; asimismo se interesó
por dinamos y motores. Gracias, pues, a ese hombre, al que
la sordera no le impidió ser genial, la humanidad dio
un paso importantísimo en la evolución de la
técnica.
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| número 5 - primer semestre
2001 |
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Todos pueden ser Mozart
Un estudio de la Universidad
de Wisconsin-Madison demuestra que todos los niños
nacen con el oído de un pequeño Mozart, gracias
a una facultad innata de reconocimiento y diferenciación
de sonidos (entonación perfecta), que se va perdiendo
con la edad.
La entonación perfecta es la habilidad que tienen ciertas
personas para identificar una simple nota de la escala musical
sin ningún punto de referencia. Es un don muy raro,
incluso entre los más reputados músicos. Un
estudio realizado en la Universidad de Wisconsin-Madison,
en Estados Unidos, sugiere que cualquier persona nace con
este talento especial y que, a medida que se crece, dicha
facultad se va perdiendo porque es demasiado detallista para
ser útil en la vida diaria.
Estas conclusiones permiten demostrar que los niños
y los adultos oyen y procesan los sonidos de forma totalmente
diferente. En las pruebas realizadas, se ha visto cómo
los pequeños son capaces de identificar perfectamente
los tonos y las entonaciones absolutas, pero muy mal las relativas,
justo lo contrario que los adultos. La entonación relativa,
al contrario que la absoluta, se basa en identificar los intervalos
que se producen entre las notas.
Ello se debe a la forma en la que el cerebro responde a los
tonos y a las frecuencias. Las neuronas cerebrales están
organizadas para responder a los sonidos de una frecuencia
particular. Se tiende a realizar un mapa de los sonidos a
través de sus tonos, de igual forma que visualmente
se hace un mapa de una habitación para identificar
los objetos que hay en ella. La entonación absoluta
provee al cerebro de una herramienta muy buena para realizar
esta cartografía del sonido. Los niños pueden
conseguir información muy detallada del sonido, pero
se va perdiendo con la edad ya que es demasiado minuciosa
para ser funcional.
Sin embargo, algunas investigaciones indican que las personas
que aprenden a tocar instrumentos musicales siendo muy jóvenes
tienen más posibilidades de seguir conservando la entonación
absoluta. También se ha demostrado que los ciegos la
tienen más desarrollada.
Esta capacidad es también muy importante para aprender
el lenguaje, puesto que una tercera parte de los sonidos que
se emplean en el mundo son tonales, por lo que es necesaria
para comprender las diferencias sutiles entre palabras que
suenan de forma similar.
(Extracto del Diario Médico,
28 de febrero de 2001)
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| número 4
- segundo semestre 2000 |
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Beethoven, un sordo genial
Sin duda, uno de los casos
más extraordinarios y admirables de la historia de
la música fue el del gran compositor alemán
Ludwig van Beethoven, un hombre capaz de crear algunas de
las obras más hermosas de todos los tiempos pese al
muro de silencio que le envolvió durante gran parte
de su vida.
Nacido en la ciudad de Bonn,
en 1770, Beethoven comenzó a sufrir una paulatina e
imparable pérdida de la audición antes de cumplir
los treinta años. Sus esfuerzos por ocultar esta cruel
enfermedad le llevaron a aislarse del mundo exterior y dieron
pie a su fama de hombre huraño y solitario. Pero lo
cierto es que el músico sufrió intensamente
a causa de esta limitación que, en su caso, adquiría
la categoría de auténtica tragedia.
Se han escrito diversos estudios médicos sobre la precaria
salud de Beethoven. Uno de los más recientes, publicado
hace tres años en la prestigiosa revista británica
The Lancet, indica que la sordera de Beethoven pudo deberse
a "una combinación de problemas de origen nervioso
más una esclerosis ósea que afectó a
los huesos del oído".
Fuera cual fuera la razón, el caso es que este genial
artista, envuelto en el silencio, fue capaz de escribir una
música maravillosa que jamás pudo oír.
Sólo en su interior sonaron las inmortales notas de
la Novena sinfonía, la Misa solemne, sus cinco últimos
cuartetos y las cuatro últimas sonatas para piano,
especialmente aquel Opus 111 donde el dolor planea por cada
una de sus notas y sus silencios.
El gran poeta Víctor Hugo dijo de él: "Ese
sordo oía el infinito".
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| número 1
- primer semestre 1999 |
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Algunas curiosidades
El número actual de implantados
cocleares en España es de, aproximadamente, 950 personas.
El primer implante coclear se realizó
en Francia en 1957 y en España en 1985.
Hipócrates, el gran médico
griego del siglo IV aC, ya describió la otitis y también
dijo, con acierto, que algunas sorderas aparecen por culpa
de una amigdalitis.
Goya,
además de la sordera, sufrió la enfermedad de
Vogt-Koyanogi-Harada, que afecta a los epitelios pigmentados
y hace perder el cromatismo, es decir, no se distinguen los
colores; por eso la pintura que realizó en los últimos
años de su vida, denominada "época negra",
es tenebrosa y carece de color.
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