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número 3 - primer semestre 2000
Reproducimos, a continuación, dos
textos que han sido remitidos a la Fundación. Desde estas
líneas queremos expresar nuestro agradecimiento por estas
palabras de estímulo y ánimo. Experiencias como las
que aquí se describen son las que nos animan a seguir adelante.
Muchas gracias a ambos.
Un buen diagnóstico
Hace unos meses, al levantarme, me
quedé completamente sordo. Acudí al doctor García-Ibáñez,
al que ya conocía, para que me atendiera de urgencia, pero
tuve que esperar una semana para que me pudiera visitar. Mientras
tanto, en un hospital público de Barcelona, uno de los mejores
de España, el doctor que me atendió, jefe del departamento
de Otorrinología, me dijo que no había nada que hacer,
que me quedaría sordo para toda la vida pues había
sufrido una sordera brusca profunda para la cual no existía
cura. Aquello me sumió en una gran depresión, ya que
me sentía como una persona disminuida. Mi única esperanza
estaba puesta en el doctor García-Ibáñez. Después
de que su equipo me examinara, le expliqué todo lo ocurrido
y él me garantizó que en el plazo máximo de
un año oiría perfectamente. Su diagnóstico
estaba avalado por los más de diez años que lleva
realizando una intervención denominada implante coclear,
que se practica con mucho éxito incluso en niños de
dos años que nacen sordos.
Han pasado tres meses, he recuperado en un ochenta por ciento el
nivel de audición y en breve espero estar al cien por cien.
Me cuesta creer que haya doctores que desconozcan que existen técnicas
de implantes para la sordera.
Animo a las personas que no han resuelto sus problemas de oído
a acudir al doctor García-Ibáñez o a otro médico
que sea realmente especialista. Pido también a los poderes
públicos que sufraguen el coste de los aparatos que se implantan
en estas intervenciones, que son muy costosos al ser la mayoría
de ellos de importación. Finalmente, envío públicamente
mi agradecimiento al doctor García-Ibáñez y
a su equipo. Gracias a ellos me siento integrado de nuevo en la
sociedad.
Emilio Rodríguez
Barcelona
Colaboración activa
He recibido los dos magníficos
boletines Auris y, comprobando la extraordinaria labor desarrollada
por esta Fundación, deseo expresar mi deseo de colaborar
con vosotros. Además de mandaros una modesta aportación,
pues mi pensión es muy pequeña, intentaré dar
a conocer entre amigos y familiares la magnífica y tan humanitaria
labor que la Fundación Dr. García-Ibáñez
presta a las personas sin recursos económicos.
Más adelante me gustaría explicar mi experiencia como
implantado coclear, mi trabajo, la problemática de la persona
sorda en el mundo y la importancia de contar con el apoyo del grupo
familiar.
También creo que son muy importantes todas las personas que
forman parte del equipo, desde aquellas que seleccionan a los candidatos,
hasta el logopeda y el médico que se encarga de graduar el
procesador en el ordenador...
A todos ellos quiero darles ánimos y desearles que puedan
hacer felices a otros muchos como yo.
Salvador Vigo
Málaga
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