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FUNDACIÓN DE OTOLOGÍA DR. GARCÍA IBAÑEZ
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La prevención de la pérdida de la audición es más efectiva que su tratamiento.
La disminución leve de la audición, en especial para las frecuencias más altas, es normal después de los 20 años. Algún grado de sordera nerviosa (o pérdida de la audición) afecta a 1 de cada 5 personas a la edad de 55 años. Esta condición por lo general se desarrolla gradualmente y muy rara vez termina en sordera completa. En ocasiones se puede sospechar erróneamente la enfermedad de Alzheimer u otras enfermedades neurológicas en las personas de edad avanzada, debido a sus problemas de audición.
Posiblemente algunos niños presentan un desarrollo lento del lenguaje a causa de los problemas de audición.
Existen muchas causas para la pérdida de la audición y se pueden agrupar de varias maneras. Una de ellas divide las causas en 2 categorías: pérdida conductiva y pérdida nerviosa. La pérdida conductiva ocurre cuando los tres huesos del oído (osículos) no pueden transmitir el sonido hasta la cóclea o cuando el tímpano no logra vibrar de forma normal en respuesta al sonido debido a algunos problemas mecánicos (como la presencia de líquido en el oído o el rompimiento de los huesecillos). Por otro lado, la pérdida nerviosa se produce cuando el nervio es lesionado por medios físicos o de otra naturaleza. La pérdida conductiva es a menudo potencialmente reversible, mientras que la nerviosa no.
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